¡Nos vamos a Otavalo !

¡Nos vamos a Otavalo !

La costumbre de los conquistadores españoles era la de encomendar los nuevos asentamientos urbanos a un santo cristiano para que los protegiera y velara por su cuidado. Para este trabajo tan honroso en Otavalo se designó a San Luis.

San Luis de Otavalo es una de las ciudades principales de la provincia de Imbabura, ubicada a 110 kilómetros al norte de Quito. Se puede llegar tomando la Panamericana Norte (E35) durante un recorrido de, aproximadamente, dos horas.

El viaje te mostrará paisajes fascinantes de la serranía norte y tendrás la oportunidad de hacer paradas en sitios interesantes como el reloj solar Quitsato: una estructura única en el mundo construida sobre el punto por el que pasa la línea ecuatorial. Aquí tendrás la oportunidad de sentir bajo tus pies a los hemisferios norte y sur al mismo tiempo.

El reloj solar es un sitio turístico y un proyecto de gestión e investigación cultural administrado por la misma gente de la comunidad de Quitsato. Allí te mostrarán varios experimentos de física, geología, geografía y astronomía, compartirán contigo sus saberes ancestrales y podrás conseguir un sello oficial para tu pasaporte.

Otra parada obligatoria para todo buen viajante y curioso es el mirador del lago San Pablo, el más grande de Ecuador, a cuyo costado norte reposa el imponente Taita Imbabura, un volcán antiguo y sereno que vigila todos los acontecimientos de la provincia.

Si hay algo que se deba destacar por sobre todas las cosas o los atractivos en cualquier lugar de Ecuador, ese algo es la gente. Y Otavalo en un buen ejemplo de ello. La gente se desenvolverá en atenciones por hacerte sentir en un sitio cálido, amable y lleno de objetos para admirar, pues el mercado indígena está lleno de puestos coloridos con artesanías hechas por la gente de la localidad.

Imagina que viertes la crema de leche sobre una taza de café caliente y esta rebasa el filo y se derrama por las paredes hasta el plato que sobre el que se apoya y comienza a llenarlo, de esa misma manera se desborda el mercado todos los sábados y las calles aledañas se inundan de más puesto que los que puede abarcar la cuadra destinada al comercio. Entonces la ciudad vive.

En Otavalo son famosos sus textiles: ponchos, abrigos, gorros, tapices, bolsos guantes… todos confeccionados con lana de borrego. Y chompas y carteras de cuero. Y blusas de hilo blanco blanco con bordados de arcoíris.

De seguro necesitarás un par de horas para investigar todo lo que podrás encontrar.

Así como los antiguos de la ciudad tenían sitios para el comercio, también localizaban espacios sagrados brindados por la Pacha Mama, la Madre Tierra, dadora de la vida. Uno de estos lugares en Otavalo es la cascada de Peguche, cuya agua que cae en picada desde treinta metros está destinada a purificar y renovar el cuerpo y el espíritu del visitante.

Un sitio indispensable en el viaje es la laguna de Cuicocha: un antiguo cráter rellenado con los deshielos del volcán Cotacachi. La laguna ofrece la oportunidad de rodear el par de islas que crecieron en el centro a manera de tierras emergidas separadas por un espejo.

Imbabura es una provincia que te va a enamorar por sus paisajes y su historia anterior al siglo XVI que ha sido conservada por la tradición oral, las costumbres y la religiosidad mítica de la gente.

Buen viaje. Buena llegada. Buen retorno.